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VUELTA A LA VIDA


Con 18 años se casó, con 19 fue madre.

Dejo todos sus sueños atrás para cuidar de su hijo, su marido y su casa. Durante años veló por que todo estuviera a punto. Con mimo planchaba, cocinaba... Ponía todo su amor en cada cosa que hacía.

Los años fueron pasando. Su hijo crecía y cada día la necesitaba menos. Su marido se fue acomodando, dedicaba su tiempo a su profesión y a colaborar en todo aquello en lo que podía, ayudando a los demás con la tranquilidad que da el saber que hay alguien que te espera para darte lo mejor. Mientras, ella siente que los días se alargan, que la soledad le pesa. La monotonía es su día a día. Pero todo esta bien, cada cosa en su sitio.
Y paso lo que tenía que pasar... Decidió que ya era hora de llevar a cabo todo lo que no había podido hacer antes.
Se apunto en una academia para preparar el acceso a la universidad y después de un tiempo, aprobó con una nota excelente, la cual le dio la oportunidad de elegir la carrera que ella deseo durante años.
El día que se vio delante de la puerta de la facultad, no se lo creía. Respiró profundo y atravesó el umbral segura de si misma, feliz.
Empezó lo que hacía años tenia olvidado. Disfrutaba de todo como una adolescente, se relacionaba con gente mucho más joven que ella que la hacían retroceder en el tiempo y ser una más. En poco tiempo se sintió como pez en el agua.
Con el tiempo fue consciente de que todo había cambiado. Sobre todo ella.
Descubrió que su matrimonio dejo de ser hacia mucho tiempo, que el amor ahora era cariño y el deseo indiferencia. Por fin tuvo el coraje de reconocer lo que durante años no quiso ver.
Su hijo vuela por si solo. Ahora todo esta donde tiene que estar.
Ahora disfruta de cada día. Siente que ha recuperado su vida.
Está y se siente viva.