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Abuelas de Plaza de Mayo


Todo esto no hubiera sido posible sin jueces valientes, objetivos, honestos y libres.
Han tenido que esperar más de tres largas décadas para que la justicia se haga realidad.
Tres largas décadas en las que no han desfallecido en pos de encontrar a sus hijos y nietos. Clamando al mundo su tragedia, y como única arma un pañuelo blanco sobre sus cabezas y la razón en sus manos limpias y ávidas de abrazar a los suyos.
Ha pasado mucho tiempo, demasiado. Muchas se fueron sin ver realizados sus derechos, con la pena en sus corazones y  la esperanza de que tal vez en otro mundo sería posible el abrazo, con la certeza de que un día se haría justicia.
Durante todo este tiempo  los asesinos vivían tranquilos y seguros tras la impunidad de unas leyes hechas a su medida disfrutando de la aceptación del resto de gobiernos que miraban a otro lado.
Por fin se ha hecho justicia, tarde, muy tarde, pero se ha hecho. Muchas abuelas viven y hoy se sienten satisfechas, cierran el circulo del duelo de algo que nunca debió pasar.

Bienvenida seas Justicia, porque aunque sólo quedara una abuela de plaza de Mayo en el mundo merece la pena, a pesar de tener que esperar toda una vida.

Mi respeto y admiración para cada una de ellas, Por su tesón y valentía.


Si queréis saber más sobre la historia de las abuelas de plaza de Mayo, aquí una cronología muy detallada.