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14 febrero, 2011

VIAJAR EN EL TIEMPO



Antigona.
Frederic Leighton

Hoy he hecho un viaje en el tiempo.
Subi a mi nave, mire el catalogo y haciendo un circulo en el aire posé mi dedo sobre él.
El azar decidió que viajaría hasta la Roma imperial,  introduje las coodernadas y sali zumbando a la velocidad de la luz, en 0,756 milesimas de segundo me encontraba al otro lado del tiempo en medio de una calle comercial en el corazón del imperio. Era día fiesta, la gente entraba al teatro no sin antes saludarme con alegría como si hiciera mucho tiempo que no me veian,  yo agradecida les devolvia el saludo. Una gran abalancha me arrastró hasta el interior del fantastico edificio que lucía con todo su esplendor, las tribunas cubiertas de mármol  y los palcos decorados con ricas telas de terciopelo granate sujetos con argollas doradas.
Sonaron las trompetas y el espectaculo empezó; apareció el corifeo y con gran magestuosidad lanzó su mensaje al viento, vitoreados por unos y abucheados por otros. Los actores comenzaron su actuación y yo no daba crédito a mi realidad, ¡ Estaba asistiendo in situ a la representación de un clásico !
Todo lo que sabía de ellos se quedó corto, era un acontecimiento a lo grande donde todos participaban y discutian sobre el tema del que versaba la obra; Yo misma poseida por la pasión y sin saber cómo, estaba sobre aquel imponente escenario tomando el papel de Antigona y defendiendo ante los dioses y el mismo Creonte el derecho a dar digna sepultura a mi hermano muerto Polinices; la emoción sacudía mi cuerpo y seguía con mi monólgo enfrentando al poder.
Sonó la alarma de anunciaba que mi viaje había terminado, ¡no, no, quiero seguir aquí ! intenté por todos los medios que aquella vivencia no terminara, pero como si de humo se tratara todo se desvaneció.
                                   
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- ¿Que pasa, estabas soñando ?
- Si, estaba soñando. ¿porqué me despiertas?
- He hecho café  ¿quieres?
- Si, gracias.
- Menuda siesta muchacha. ¿Qué soñabas?
- Uf, si te lo cuento no te lo crees.